Oda al Suicidio

Oda al Suicidio

 

Mi felicidad proviene de otras respuestas.

Sólo solos somos libres.

Extenderemos la oscuridad más allá de la mañana.

Habla bajo, cuéntame tu secreto.

Sin sol, así las sombras no interrumpirán nuestra intimidad.

La noche ya no es amiga del sueño.

Dejaré que tu silueta sea oscura.

Compartiendo algo más que sábanas.

Se sentencia al verso, a ser cantado.

 

 

Puedo romperme.

Volverme pedazos.

Estar de nuevo allí flotando, a la luz del día.

Sola, en el vacío.

Rota.

No hay lágrimas.

No hay un por qué.

No hay sufrimiento.

En el día ya no hay sueños.

Sólo vacío. Vacío. Vacío.

 

Deseo  tener sed.

Algo que motive a mi ser,  a no extender las sombras más allá del amanecer.

Alejémonos del sol,

esta ficción de vida no tiene un final feliz.

El final feliz solo es el mío.

Alejémonos del sol,

así  las sombras no interrumpirán nuestra intimidad.

La noche no es amiga del sueño.

La penumbra es melodía en mis silencios.

Se sentencia al verso, a ser cantado.

No toda palabra triste, suena infeliz a mis oídos.
1902, «Virginia Woolf» by © George Charles Beresford

Entiendes sobre mi agonía, tanto como el alcance de una pastilla.

La cura momentánea  regresa el dolor agudo.

Ya no hay soluciones, no hay amaneceres.

Logré ensanchar las noches.

La misma noche que me vio nacer,

me llama a vivir en ella.

 

Llorar nunca fue una solución.

Llorar tan sólo, es una pastilla más.

Otra pastilla más. Gracias por intentar ser una más.

La cura momentánea regresa el dolor agudo.

 

La “solución” no está en las ilusiones ajenas.

No hay respuestas para un resquemor agudo y sordo.

Aunque esta larga noche desplegase estrellas fugaces,

mis ojos ya no desean ver dulces destellos.

Están cómodos en la penumbra.

 

Hay algo más que horas en el día.

Necesito tener sed.

Lo más cercano a mi apetito,

es no querer extender más la noche.

Mis respuestas no son iguales a las tuyas.

Escucha. El vacío también sabe cantar, y es placentero.
1946 «Autorretrato dedicado a Marte R. Gómez» by Frida Kahlo.

Escucha.

El vacío también sabe cantar,

y es placentero.

La hiel ya no es parte de esto.

Existe una idea que me hace saludable.

Ya no. No quiero ensanchar la sombra.

Encontré mi serenidad.

Mi propia solución.

Mi propia vida.

 

Mi valentía y yo, compartiremos algo más,

a oscuras.

Esta historia no tiene un final feliz.

El final feliz solo es el mío.

 

 No toda palabra triste es infeliz en mis oídos.

No sé el por qué.

Sólo solos somos libres.

Quizás mañana sea otro día.

Hoy será mi última noche.

 

  © Saliary Röman


¡Un abrazo inmenso a todos! Este blog no tendría sentido sin ustedes. ¡Gracias por visitarme!

❤!

87 comentarios sobre “Oda al Suicidio

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  1. ¡Qué difícil escribir con las entrañas, desde dentro! Magnifica Oda dotada de imágenes poderosas; toda ella respira verdad. Me conmueve que sea Virginia Woolf quien te acompañe. Siempre he tratado de entender o imaginar su suicidio. Adoro su obra y esta bella foto siempre me ha gustado de manera especial. Un abrazo grande y gracias por tu forma de hacernos sentir la poesía.

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    1. Admiro a Virginia Woolf, y entiendo de «cierta manera» su final. Ha sido, es y será un mundo complicado para los que perciben las cosas con otras ideas. ¡Una gran mujer!
      ¡No podría tener otra compañía! 😉

      Gracias por tu comentario.
      Eres siempre bienvenida.
      ¡Un abrazo!

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  2. Hace tiempo leí en un libro – Encuentros con la sombra – un símil muy ilustrativo: la conciencia es como el sol, cuyo brillo nos impide ver las estrellas durante el día, pero por la noche, cuando sólo nos llega un reflejo lejano de los rayos de aquél, un mundo distinto se hace visible en el cielo. Con la conciencia – proseguía el ensayo – pasa algo así: durante la vigilia, el brillo de la conciencia nos impide entrar en contacto con la parte de nosotros que mantenemos inconsciente, pero durante la noche este mundo, regido por sus propias leyes, se hace presente con fuerza. Lo que llamamos «ego» es sólo el centro de nuestra vida consciente, diurna, pero hay un lugar en nostros que comprende lo consciente, lo inconsciente y el propio ego. Es el «yo», el centro de la totalidad de nuestro ser.

    Tu poesía no me sugiere un deseo de muerte, me sugiere el deseo del narrador de aproximarse al centro de su propio ser por medio de un diálogo interno con aquéllo que durante el día el gobierno del ego relega a la sombra. En la noche no hay ego, no hay sombra, no hay rechazo. La noche no es amiga del sueño porque no hay sopor, hay una conciencia sólo que una conciencia distinta, total. Eso es lo que me transmite tu poesía, pero claro, te hablo desde mí y, además, creo que nunca he entendido la poesía, aunque las tuyas me gustan. Tu página tiene algo inquietante, debe de ser que mis sombras se remueven.

    Te he conocido porque tuviste la gentileza de visitar mi blog – http://www.escritodesdelastripas.wordpress.com -. En un principio me ha sorprendido que, con lo intensa que pareces, te haya gustado mi artículo sobre «El ladrón de palabras», ya que éste trata de ser bastante «cartesiano». Ahora bien, hay quien defiende que el padre de la filosofía moderna era un hombre extremadamente apasionado y una de sus pasiones era la lógica.

    Sigue escribiendo, yo te seguiré leyendo.

    Un abrazo,

    José Ignacio Andolz Munuera

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    1. Me encanta el enfoque que les has dado. 🙂
      Yo hago lo fácil, escribir. El verdadero mérito sé lo lleva el lector, que inyecta peculiaridad al verso, y lo hace vivir.

      Mi filósofo favorito es Epicuro.
      Tengo presente mezclar la Utopía y la lógica; ya sabes, por eso del «equilibrio mental» jajaja

      ¡Un abrazo!

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      1. Hola Saliary. No estoy de acuerdo del todo con tu afirmación. Yo no soy escritor, por tanto, menos aún escritor profesional, pero sé que para «llegar» al otro te tienes que dejar la piel y el alma, la carne y la sangre en lo que escribes. Si no, no das lugar a que nadie pueda «inyectar» nada en tu trabajo.

        A mí Descartes siempre me ha gustado. Más desde que me enteré de que murió de una pulmonía, regresando a casa de madrugada en pleno invierno tras una de sus interminables conversaciones – o lo que hicieran – con la reina ¡¡¡¡ Cristina de Suecia!!!! ¿Tú te crees que es normal que el padre del racionalismo muriera de una forma tan irracional? Me atrae sobremanera la gente «friqui» y, probablemente, Don Renato fue un pionero también en esto.

        ¡Ah! y, por favor, haz lo posible por no morir antes de los 50. De verdad, tu vida vale mucho más que los engaños de tu mente y de la mía y de la de cualquiera.

        Un beso,

        JI

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  3. Es fuerte lo que dices, si me permites un comentario, lo siento largo, demasiadas palabras, no entiendo el uso del nosotros, no se de donde viene, o porque, y el uso de gerundios no se oye bien en poesia, creo que tiene mucho potencial y es muy fuerte lo que hablas, te sugiero lo trabajes y lo compactes, y si me gusto
    ademas gracias por entrar al mio

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    1. Bienvenido sea tu comentario.
      Éste es el tipo de críticas que me ayudan a mejorar. 🙂

      Escrito por ella, que intenta definir su muerte como positiva. Ella está satisfecha de la decisión, e intenta dar una visión igual a su «amor», para que pueda entender el por qué no es un hecho triste.
      La luz al final del túnel; sólo solos somos libres.

      Espero seguir contando con tus críticas. Y mejorar la extensión y los gerundios en los siguientes escritos.

      ¡Un abrazo!

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