EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ

Vito Campanella - Recuerdos Romanos
[ESTO NO ES UN POEMA]

EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ

Hoy voy a dejar los versos de lado, tengo las palabras mudas. Secas y alejadas de mí. Voy a escribir sobre lo que pasó este año. Sobre lo que cambió todo en mi. Mis hábitos, mis costumbres, mi vida. Es algo que experimenté cuando me dí un segundo para respirar.

Había pasado meses desde que le había conocido. Una persona que supo llegar y quitar las barreras que no se por qué, nos solemos poner entre humanos. A cada vez más, me sentía identificada con su vida. Vida, que no tenía relación alguna conmigo, “un polo opuesto”. Polo del que poco a poco empecé a sentir más que atracción. Hasta llegar a tener unas ganas locas por querer tentarle. Unas ganas locas de querer tocarle.

El viento sopló a mi favor y ese día me encontraba sola tirada en su cama, esperando por la persona que me tenía la libido en las nubes. Había esperado meses por ese momento, ardía entera, mi corazón se aceleró por esos ojos  desde el día en que pude besarle. Como quien tiene la boca áspera y delira por una gota de agua. Como a quien arde el estómago y necesita llevar algo a la boca. Como quien aprieta los dientes, aguanta la respiración y anhela con todo su fuerza un objetivo. Así, deseaba yo estar allí.

Allí, anhelando, con sed y hambre. Preparada para un combate, una batalla de cuerpos. La espesa oscuridad no me permitía distinguir nada en la habitación, sólo el sonido de mi pecho alteraba la profunda voz de la lobreguez. Estaba sola, con la sangre acelerada recorriendo mis venas. Alterada de emociones aguardando por un alivio.

Sentí su mano meterse dentro de mis sábanas. Sus mágicas manos…

Intuitivo es,  que mi excitación me  tire encima de su cuerpo, mis besos resplandezcan y  su piel  dé  color a la penumbra.  Lo normal es,  que los cuerpos que se atraen dancen juntos, rindan pleitesía uno al otro,  que de los poros lluevan orgasmos, y de las bocas, canciones. Lo lógico sería, que del resultado de una espera de meses, naciese un recuerdo digno de ser revivido con la piel erizada y una enorme sonrisa.

Pero de esa espesa oscuridad, no hay nada por resaltar. Toqué su torso de forma tosca.  Mis besos incoloros se perdían por su cuerpo. Mi agitación cardiaca me ponía de los nervios. Como cuando estás aprendiendo a leer y se te atraviesan muros ante cada palabra. Sin sentido alguno, follé. Follar por follar está muy bien, mas no, cuando lo que quieres dar es amor. El acto terminó como siempre que alguien tiene sexo, algún participante – o con suerte los dos- queda satisfecho. Sexo, sin más.

En cualquier otra ocasión –mejor dicho, con cualquier otra persona- no habría gastado “tiempo” en pensar cómo me había comportado; y de ninguna manera me hubiese preocupado por el resultado final.  Pero esta vez la oscuridad tenía algo preparado para mí, en la gruesa voz de las tinieblas, algo empuño mi pecho, no dejó mi corazón latir tranquilo desde ese momento.

Caí en el deseo de estar a solas, protegida por mis sábanas por varios días. Pasé casi un mes bajo la manta, esperando que algún desconocido rayo de luz me levantase el ánimo y me sacase de allí… Esperaba lo que nunca ha de llegar de afuera, felicidad.

 Y fue así como, después de muchos años, me permití escuchar mi propia voz. Oí los huesos crujir, sentí mi mirada vacía, descubrí mis manos cansadas, encontré un enorme agujero en el pecho y minúsculas mis emociones. Mi imagen, era todo lo que nunca vi. Me desconocí por un instante; y me recordé para ver lo lejos que estaba de lo que quise hacer de mi, de mi saliva, de mis sueños.

Descubrí que estaba enferma, intoxicada, olvidada. En algún momento de mi vida –muchos años atrás- deje de escuchar mis latidos, de agradecerme por mis logros y de corregir mis errores. Me olvidé que de mí depende mi existencia.

De esto nace lo que yo llamo: EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZLa esclavitud de querer tener resultados instantáneos. De querer las cosas, ya. Vivir momentos, ya. Amar, ya. Olvidar, ya. Comer rápido. Dormir poco. Orgasmos, ya. Exámenes, ya. Terminar lo que tengo por hacer, ya. Querer tener respuesta de un mensaje, ya. YA, YA, YA.

¿De qué va todo esto? De los hábitos que descubrí en mí, y de la poca prioridad que daba a los momentos importantes. De que sin darme cuenta, deje de vivir una vida.

  • Descubrí que ya no me importaba escuchar la voz de mis amigos; me contentaba con ver cómo cambiaba su foto de perfil.
  • Descubrí que me costaba recordar el timbre de voz de mis seres queridos, a cambio tenía mensajes como: “Escribe por aquí que ahora no puedo hablar”. Mensajes que destacaban por su insustancialidad.
  • Ya no cogía llamadas telefónicas; prefería un mensaje -que si había suerte- respondería cuando me diese la gana.
  • Podía recordar claramente cuantas notificaciones había recibido ayer mi móvil, pero no  podía describir cómo vestía de pies a cabeza mis amigos.
  • Encontré que las personas que me rodeaban tenían aficiones de las que nunca les escuché hablar; pero que reflejaban constantemente en sus perfiles.
  • Descubrí que ya no era capaz de mirar a los ojos y decir a esa persona que me gusta: “Me fascinas”. Si no que a cambio, publicaba canciones en mi muro y esperaba con ansiedad a un “like” suyo.
  • Tenía atrofiado los sentimientos. Dejé de decir cosas bonitas a los ojos -a cambio lo escribía en alguno de mis perfiles- y lo feo, lo que se debía decir con delicadeza, lo dejaba salir de mi boca como vómito.
  • Me volví aún más reservada. Y empecé hablar menos. Como si me cobrasen por hablar y no, por enviar mensajes.
  • Dejé de apreciar el día, dejé de enaltecer la noche. Ya no había tiempo más allá de mi móvil.

El síndrome de la inmediatez

  • Dejé de sentir  interés por la vida de mis amigos. A cambio, mi reacción era: “Ponme un mensaje, no sea que se me olvide”. ¿Olvidar? ¿Qué?  Olvidar sentir interés por sus cosas, por su vida, por su amistad.
  • Descubrí que ya no saludaba a mis conocidos por la calle. Por el contrario me enterraba entre mis audífonos; y dejaba mi mirada perdida, para evitar tener contacto.
  • Descubrí que tenía mi lista musical abarrotada de canciones, y que no sabía qué tipo de música me identificaba. Cuál era mi color favorito. Ni cuánto tiempo había perdido de mi día revisando  las mismas actualizaciones de mis contactos en las redes sociales.
  • Me fijé que para cada momento importante de mi vida que debía haber disfrutado tenía una foto, en vez de un sentimiento. Me di cuenta que no amaba mi vida, no apreciaba sus detalles. En cambio, me dejaba guiar por los “like”, los “comentarios”  hechos en algunas de mis publicaciones. Comentarios de personas que jamás estarán interesados en vivir un instante real conmigo.
  • Descubrí que a más mensajes, escribimos peor. Somos grandes holgazanes de la gramática, del buen escribir. Del sentido común. Y aún así, NOS ATREVEMOS A ESCRIBIR COSAS IMPORTANTES EN UN MENSAJE.
  • Me di cuenta que el único dato que tenía diariamente de las personas que me importaban era su “última conexión”.
Vito Campanella - Recuerdos Romanos
2008 “Recuerdos romanos” by
©Vito Campanella

La lista no para aquí, mi relato había quedado en que yo había sido un desastre en la cama. Por lo que mi ego interior se había alarmado. ¿POR QUÉ? Si había soñado tantas veces con poseer a esa persona, ¡por qué había reaccionado así!.

Fría. Me quedé fría cuando escuché cada una de las cosas de las que mi cuerpo quería hablarme:

  • Mi número de palabras en una conversación era directamente proporcional al grado de alcohol que llevase en el cuerpo.
  • Me enfurecía si no obtenía las cosas YA.
  • Dejé de saborear el café de mis mañanas; y lo convertí en una vulgar bebida constante.
  • No recordaba cuándo había sido la última vez que había sentido “algo” por alguien.
  • Como no me gusta estar con sobrepeso, en vez de llevar una alimentación equilibrada: o comía mucho o dejaba de comer. Tenía el cuerpo completamente débil.
  • Como dormía poco: requería exceso de cafeína, taurina y todos sus aderezos.
  • El ligar se convirtió en una práctica constante. Deje de ver humanos, para ver carne. Dejé de dar besos, para buscar orgasmos. Dejé de sentir la piel, para quedar satisfecha YA, y largarme YA.
  • Me encontré con una agenda telefónica inflada de números, y escasa de razones. De versos.
  • Descubrí que llevaba años sin sentir deseo por alguien. Sin desear ser realmente tocada por otra persona. Descubrí que llevaba años follando. Y que no recordaba la última vez que había hecho el amor.
  • Descubrí que llevaba años practicando sexo, ebria. No recordaba la última vez que había tocado a otra persona llena de deseo, en vez de alcohol.  Como las conversaciones, a más grado de alcohol, más sexo.
  • Descubrí que hacía mucho el principal gesto de mi rostro había dejado de ser, la sonrisa.
  • Descubrí una desconocida.

Estaba claro, era una primera vez después de muchos años: estaba completamente atraída, completamente sobria. Completamente vulnerable a dejarme ser, en su piel. Esa vez, fui incapaz de tocarle como esa persona se lo merecía, porque en el fondo de mi corazón, no me creía digna de tal deseo.

Y fue así como desaparecí de mi vida las aplicaciones de mensajes instantáneos -que te llenan de “frases mal escritas”, chistes de chistes de otros chistes, remplazan mediocremente cosas importantes-. Desterré cualquier idea de reemplazar las cosas bonitas que debería decir, por publicarlas en algún lugar lejos de mi boca. Quité de mis costumbres, cualquier manía que me tape los ojos, ensordezcan mis oídos, me selle la boca. Cambié mis hábitos alimenticios, aprendí a mimarme, a sonreírme en el espejo, a respetar mis tiempos. Me desprendí de lo que se había convertido en la extensión de mi brazo: el móvil.

Descubrí que la vida se saborea desde la mañana hasta que cae la noche, incluso durmiendo.
Descubrí que ningún problema es tan grande, para una persona que se siente fuerte.
Descubrí que cuando regalas una sonrisa a un desconocido, lo desconocido te sonríe.
Descubrí que lo importante de un beso, es lo que entregas.
Descubrí que el amor propio potencia el amor prójimo.
Descubrí canciones saliendo de mi pecho.
Descubrí que las cosas que no me gustan pueden cambiarse, con un simple gesto.
Descubrí que en esta vida, sólo tengo a mi cuerpo/mente/alma para vivirla.
Descubrí que un sentimiento, te cambia la vida.

Y que por suerte, aún me quedan amigos.

  © Saliary Röman

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Disculpas a los que esperaban versos.
Este 2014 es sin duda, un regalo en mi vida.
¡Muchas gracias por leer!
❤!

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64 thoughts on “EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ

  1. aritasanchez dice:

    Un texto lleno de verdades y acompañado de una gran historia.
    Gracias por compartir ese sentir, logras que muchas personas logremos identificarnos por vivir en un mundo donde día a día preferimos mas la tecnología que una agradable velada con un amigo.

    Saludos desde México.

  2. memoferprof dice:

    Eres maravillosa y si todo eso te paso, has logrado superar una serie de experiencias que te llevaran a ser una gran mujer!!
    Saludos!!!
    (ah y espero no tener problemas al tomar tus ultimas 10 lineas)

  3. Amalaidea dice:

    No esperaba versos, ni los he echado en falta.
    Me ha conmovido tu historia, tu examen y descripción de la realidad y de tu realidad.
    Sin palabras, solo un abrazo.

    1. Saliary Röman dice:

      Muchas, muchas, ¡muchas gracias!

      Es un completo placer. Seguiremos en contacto…

      ¡Tu estilo me encanta! Es el accesorio perfecto. La luz que da ese toque color, a la fachada negra.

      Muuuuak¡!

  4. Edgar M. Toro dice:

    Gracias por tu escrito, estamos igual, haces eco a lo mismo que estoy sintiendo, tanto así que me siento mucho mejor, (y con mas tiempo de escribir), desde que cerré Facebook.
    La paradoja es que la tecnología nos ha dado un mundo hiper-conectado a nivel global, aislándonos aún mas al nivel personal, haciendo las relaciones personales con la gente cercana mas difíciles, pero posible iniciar o mantener una relación con alguien en las antípodas.

  5. rahoz dice:

    Es una reflexión digna de tener en cuenta. Se crea tan alarma y urgencia a veces por atender esa vida virtual que en el fondo acaba siendo algo impersonal…. Tanto es así que lo que expreso en mi blog, donde sí se queda una parte de mí, no lo verás en una red social. Y no las dejo fuera, pues me sirve de conexión aún con algunas personas, como el móvil…

    Pero me resulta gracioso observar desde alguna mesa cercana a una pareja sentada a la mesa en lo que podría ser una cálida velada, ambos con la pantallita delante durante toooodo el tiempo que llego a observarles. Ella con su móvil, él con el suyo. Y a unos centímetros, la persona que supone les hace disfrutar y sentir.

    Con demasiada frecuencia sucede también que lo urgente no deja espacio a lo realmente importante. Se descuida aquello que el cuerpo o el alma claman con la insistencia del llanto de un bebe, pura necesidad. Se nutre una serie de necesidades secundarias banales, olvidando en el camino lo que es la vida y sentirse viv@.

    Una vez más, toques el tema que toques, lo impregnas de esa esencia valiente y vivaracha, que te lleva a meterte entre líneas aceleradamente, hasta que te ves al bode de un precipicio que no te atreves a saltar pero ya sin poder detenerte… y saltas… movida por las palabras… Todo el valor que otr@ no tienen, todas esas palabras que nunca se encuentran para expresar la parte más intangible. Ahí están, para dar el salto a la parte más intensa del ser, a la que le escribes versos.

    Cuídate y sigue viviendo. Sigue escribiendo y dando voz a ese enredo que se nos forma en el pecho a much@s.

    ¡Saludos!

    1. Saliary Röman dice:

      Muchas gracias Bea, por tomarte tu tiempo y volver a leer.
      Lo importante y me preocupaba, era dejar claro que todas la redes sociales y derivados, son una gran herramienta de comunicación; no un estilo de vida.
      Ma halaga que te guste. Una satisfacción en mi.
      ¡Un abrazo!

  6. enmistiempos dice:

    ¡Escribes hermoso!
    Es increíble que una persona que escribe como tu, lea lo que escribo.

    Tus palabras son mágicas, no puedo dejar de leerte.

    Creo que tenemos tanto en común.

    Estoy sin palabras, jamás dejaré de leerte.

    Besos.

    Mademoiselle.

  7. mueremata dice:

    Navegando por la red me encuentro con este escrito precisamente hoy (ayer) que cerré mi Facebook. Y es por lo mismo, eso de vivir en la era digital y tal, me gusta, pero me absorbe bastante. En los blogs es más fácil: las entradas son programables. Sigues vigente aunque no estés pegado a la pantalla.
    Por otra parte, para mí el sexo es una constante decepción, tal vez por lo que mencionas. Es raro que lo diga porque muchos me tachan de escritor erótico, sin embargo, el sexo como tal, me parece absurdo, estúpido y baladí. No me gusta, es bastante aburrido. No sólo las mujeres fingen los orgasmos, yo muchas veces con mi ex pareja tenía que cerrar los ojos para pensar en una porno, eyacular y me dejara en paz…. Así las cosas.

    1. Saliary Röman dice:

      Lo de pensar en iconos sexuales es ley de vida, así que de eso pecamos todos, sobre todo si se lleva mucho tiempo en una relación.
      Sobre si el sexo es aburrido o no, depende de cada persona. Aquí he plasmado que no me sentí del todo satisfecha con lo hecho -por mí- esa vez, más no, y es un NO (en mayúsculas), en ningún momento, ni un segundo del acto me aburrí.
      El sexo es como alimentarse, debes escoger bien la comida que te gusta (te alimenta, te nutre) y luego, lo más escencial, es encontrar la manera de comerla (frita, a la plancha, cruda, con cubiertos, con las manos, bebida).
      Encontrar la forma de cómo comerla, es encontrar el placer de llevarte el bocado a la boca. Ahí está la clave de hacer del sexo algo digno de receta.

      Por otra parte, yo también encuentro los blogs más verídicos y reales que cualquier red social. Muchas gracias por comentar.
      ¡Un saludo!

  8. aletheiae dice:

    Tus palabras me llegan al corazón y lo abrazan como pocas lo han hecho, sin conocernos llegan a mi. Despertar siempre es duro, sea lo que sea que nos mantiene dormidos, sea la tecnología, un trauma inconfesable o miles de vicios difíciles de dejar. Eres muy valiente al dar ese paso y enfrentarte a todo ello, no lo olvides nunca, muy valiente y fuerte =)

    Un abrazo de una pequeña desconocida, que siempre que puede se pierde en tus versos.

    Aletheiae.

    1. Saliary Röman dice:

      Muchas gracias Aletheiae, al principio fue complicado, tiene dificultad cambiar los hábitos.
      Después de dos meses aproximadamente, te puedo decir que me siento fuerte. Magnífica. He vuelto a ser persona.
      Me ha mejorado hasta la piel. 😛

      Gracias por comentar.
      ¡Un abrazo!

      1. aletheiae dice:

        Me alegra muchisimo leer eso, gracias por responderme =)

        Lo cierto es que te entiendo bien, yo llevo un año muy intenso conmigo misma, me he dado cuenta de muchas cosas, ideas y hábitos que eran dañinos para mi, y ahora mismo me encuentro en proceso de ir cambiándolo todo, poco a poco, paso a paso. Es muy importante cuidarnos mucho, querernos mucho, y vivir sintiéndonos bien con nosotras mismas, a veces se olvida, a veces es complicado, pero hay que tenerlo siempre en cuenta, o intentarlo al menos.

        No quiero sonar a guru, yo soy la primera que tiene muuucho que aprender, pero leer experiencias tan positivas de otras personas siempre motiva mucho.

        Mucho animo con ese camino que has escogido, ¡Te mando todas mis buenas energías!

        Un abrazo fuerte =)

  9. Crissanta dice:

    Me dejas conmovida. Gracias por compartir esto tan personal. Me alegra que hayas logrado cambiar de esa manera y se que seguirás por ese camino que te llena en vez de vaciarte. Y no pudiste decirlo mejor, cuando le sonríes a un desconocido, lo desconocido te sonríe. Así que aquí te dejo una sonrisa. 🙂

  10. Imago dice:

    Reconforta leer, aunque sea de forma escasa y en contadas ocasiones, una reflexión como esta. Más que nada, aunque no te conozca, Saliary, porque me siento identificado con la idea que transmiten tus palabras, aunque el “despertar” que describes hace tiempo que lo pasé.

    Vivimos en un mundo donde, vayas donde vayas, la tecnología está presente. El ser humano es el que no está presente, pues en vez de estar atento a lo que le rodea, ya sean lugares o personas, está centrado en una pantalla. Cuando llegue el momento en el que se encuentre en la realidad con cualquier persona, estará hablando con otra a través del móvil. Y así, da la sensación de que la gente vive en un mundo paralelo, absorbido por éste, etéreo, en el que nunca aparece nada tangible y sensitivo. El contacto humano va perdiéndose poco a poco.

    Hoy en día vivimos en una sociedad que prima la inmediatez, que pasa por encima de lo esencial, rodeado de mero consumismo y uniformidad en sus actos e intereses. No se disfruta de lo cotidiano, la vivencia actual, presente, espontánea, física; el autoconocimiento, el compartir y la realización personal brillan por su ausencia…

    Me quedo con tus últimas frases y, sobre todo, con “y que por suerte, aún me quedan amigos.”. Espero que sigas por ese camino y disfrutes de tu propio bienestar 😉

    1. Saliary Röman dice:

      ¡Exacto!
      El problema ya lo hemos podido ver, somos consientes de lo que nos está pasando.
      Ahora es momento de levantar la cabeza, y cambiar nuestra propia vida.
      Que la esclavitud no esté llena de voluntarios.

      ¡Un abrazo!

  11. jhonnypetrucci dice:

    Saliery, me encantó tu reflexión tan completa, y admiro que de golpe hayas sumergido para ver que aspectos de tu vida se habían sometido a este ritmo que nos impone y erosiona, el uso de la tecnología. Ya sembrar y cosechar no se tiene en cuenta solo en tantear y consumir con los vacíos que eso implica. Un abrazo me voy agradecido y satisfecho de leerte.

    1. Saliary Röman dice:

      Gracias a ti Jhonny, por tu tiempo, por comentar.
      La vida nos da mucho qué pensar. Con ella podemos crear un universo, o un vacío sin planetas, ni estrellas, ni historias.
      ¡Un abrazo!

  12. elbizcocho dice:

    ¿Es bello el dolor?
    Si, cuando es de parto.
    Y tu sufres porque cada tanto naces.
    De ti misma,
    Y eres otra. Otra forma de la siempre misma esencia.

    Cuando la pesada mochila de lo acumulado en una vida ya no se puede llevar, entonces mueres abrazada a esas cosas triviales, que no puedes dar porque nadie quiere.
    Pero tu quieres volver a dar y, aún con la mochila llena, no tienes nada valioso que dar.
    Y te aíslas para el parto, Sola, a oscuras.
    Y cuando naces de nuevo, ya no tienes mochila.
    La mayoría de su contenido, de poco valor, ha desaparecido en algún basural, quizás.
    Pero un poco de ese contenido, lo valioso, gracias a una extraña alquimia, está en tu corazón.
    Y ahora si puedes darlo.

    Y el dolor del pasado ya no importa.
    Y te reconcilias contigo misma.
    Y perdonas a la que fuiste antes.

    Y el dolor que fue, fue bueno porque te hizo crecer.
    Pero el de hoy no es bueno: no ha madurado, no ha dado fruto que lo justifique.
    Y el dolor de hoy es proporcional a la carga en tu mochila. Donde hay cosas valiosas y cosas sin valor.
    Pero también hay opiniones sobre lo que vale y lo que no, sobre lo que debería ser…
    Y la vista se nubla nuevamente. Andamos otra vez a tientas, guiándonos por nuestra opinión presente sobre lo que vale y lo que no. Lamentándonos de los errores que ni siquiera sabemos si son tales.

    Para cuando recordamos el dolor, porque estamos haciendo un nuevo cambio. Hemos dado lo que podíamos, vemos que hay belleza en eso y nos preguntamos nuevamente:
    ¿Es bello el dolor?

    Brindo por lo que hace crecer, aunque duela.
    Porque no todos pueden mejorar luego de las crisis.
    Algunos simplemente quedan en el camino. Generalmente los que quisieron tomar antes que dar.
    Y ahora no pueden ni una cosa ni la otra.

    Nadie pregunta al capullo si desplegar los pétalos duele.

    Cariño y amistad
    desde el otro lado del mar.

    1. vatelechuza dice:

      “De esto nace lo que yo llamo: EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ. La esclavitud de querer tener resultados instantáneos. ”

      Esclavitud de nuestra época querida Saliary, y como Poeta se cristaliza a través de tu cuerpo y de tus palabras! Sin banalizar lo que escribes que es muy profundo e íntimo, pero….la Poesía no se escribe solamente en Versos, y lo estás demostrando ! Te rebloguean e inspiras Palabras a travées de los mares. Espero que al esfumarte en tu Oscuridad y en la de la Habitación, tu cuerpo recoge la Energía, llámese como se llame. Un Beso!
      JAFSC

      1. Saliary Röman dice:

        No sé si te das cuenta, que de verdad, la diáfana verdad es que, yo no estoy en paz hasta que tú no apareces por éste nuestro espacio, dejando rastro.

        Debo encontrar una palabra que vaya más allá del gracias.
        Por el momento, trabajo en dejar de ser una esclava.

        ¡Muchas gracias! ¡Seguiremos conectándonos!

  13. carlitosquijano dice:

    Esta reflexión muestra que somos consecuencia de la aceleración de estos tiempos híbridos. En cada uno de nosotros está la libertad de poder arrebatar del letargo nuestra experiencia de vivir. Me ha gustado la forma tan diáfana de tu mensaje.

  14. Veronica dice:

    Creo que la inmediatez se emparenta con lo efímero. Para echar raíces es necesaria la maceración del tiempo. Excelente reflexión del apuro en el que estamos inmersos.

    1. Saliary Röman dice:

      Muchas gracias Verónica. Gracias por todos tus comentarios.
      He notado que también has dedicado tiempo a comentar “Su boca”.
      Es todo una satisfacción para mí, que me dediques tus letras.

      ¡Un abrazo!

      1. rubengarcia, Sendero dice:

        Querida amiga, lamento no haberte dado oportunamente una contestación. Me repuse de una cirugía de ojo y actualmente convalezco de una gripe que me ha dejado sin fuerza. Lo que quise dar a entender es que las descripciones que valientemente haces, son sin duda una disección de tus emociones. He leído de nuevo tu excelente texto y es factible que a tantas verdades camine uno hace la tristeza. No creo que sea tu caso, pero, una advertencia no está
        de más.. Muchos abrazosi felicitación y de nuevo mi felicitación. Cuidate muchos besos Rub

  15. Lucky 3 dice:

    Interesante reflexión, no puedo más que identificarme ante la necesidad de inmediatez y la necesidad de cambio. A su vez no puedo evitar preguntarme a quién se mira cuando levantamos la cabeza del móvil y resulta que todos los demás todavía estan dando likes en alguna red social.

    1. Saliary Röman dice:

      “Levantar la cabeza” es el mismo gesto que hizo Rosa Louise McCauley ( Rosa Parks ), cuando se negó a ceder su asiento y moverse al asiento de atrás de un autobús (por el echo de ser negra). Es lo mismo. ALGUIEN DEBE EMPEZAR A HACERLO.

      Las redes sociales son una gran herramienta de comunicación. No un estilo de vida.
      Cuando te des cuenta, ya serán dos las personas que tengan la cabeza levantada, lejos de una herramienta tecnológica. Luego serán tres…
      Así como en la actualidad, nadie obliga a una persona de color ir al fondo del autobús.

      ¡Un saludo!

    1. Saliary Röman dice:

      Mucha gracias, tenía miedo de publicar algo tan personal, no quería entorpecer el flujo de los versos.
      Es un alivio encontrar opiniones favorables en este paréntesis del blog.
      ¡Un abrazo!

  16. unachicacuriosa dice:

    Está claro que eso te removió por dentro, me alegro de que te sientas mejor ahora.
    A mi personalmente me has hecho pensar mucho después de leer esto y crep que tendré que replantearme algunas cosas en mi vida. Gracias por este regalo, porque en mi opinión esto es un gran regalo.

    Un abrazo!!

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