Reconciliación con mi Boca.

Agradecería a mi Boca que se explicase mejor.

Soy una mujer prudente, siempre lo seré; me hubiese gustado ser menos sincera, saber mentir con mis labios, mis movimientos, hacerte sentir bien y desviar los resultados hacia aquella sonrisa que la gente deja fluir ante palabras que sus oídos ansían escuchar.

Quisiese poder decirte todo aquello que siempre deseaste oír de mí, de mis labios, de mis manos, de mi corazón.  No puedo mentir princesa.

Agradecería a mi Boca que mintiese algunas veces.

El tiempo fue la cura de mi llanto, la cuna de un mejor horizonte y la puerta a una nueva perspectiva. Ahora no quiero regresar, no quiero volver atrás. Deseo haberte dado lo mejor de mí, aunque muy sinceramente sé que no. Eres importante para mí, no quiero que pases por lo que sentía cuando tú me rescataste, deseo verte feliz.

Agradecería a mi Boca que callase menos.

Pensamientos inestables, de cabezas vagabundas, que ante un mínimo desprecio vuelan a kilómetros lejos de aquí, lejos de todo, buscándose a sí misma. Cabeza vagabunda que ante un alago está de vuelta enredándose entre la calidez del “Te quiero”.

Maravillas de un pecado vicioso, sin remordimientos y egocéntrico. Mi cabeza vagabunda ha dado mucho recorrido lejos de aquí, estando contigo. Triste alma deforme, mi alma destructiva que muere y pone fin.

Agradecería a mi Boca que desease menos.

Años de dolor deseando a un ser destructivo, deseo concebido y ya no querido.
Hace tanto que me perdí, ya no me recuerdo. Ya hace mucho que no sé qué deseo tiene mi corazón, ni a quién es correspondido.
Corazón mudo que se perdió junto al placer de mis recuerdos.
No quiero hacerte lo mismo, no quiero que sufras sin culpa por un ser triste.
Te quiero, deseo que seas feliz.

Hace mucho que mi vida es llevada por el viento, que no sé  a dónde voy, que no pertenezco a ningún lugar. Mis lágrimas ya se han vuelto insensibles.
Tu sacaste lo mejor de mí, mi ser cariñoso y agradecido pero, mis lágrimas ya se han vuelto insensibles.

Agradecería a mi Boca que tradujese a mi corazón.

Casi imposible es contarte Boca lo que se siente ser yo.
Inestable e indeciso. Testarudo, acelerado, confuso.
No sé cómo explicarte, a veces quiero con todas mis fuerzas dejarme amar.
Pero no puedo. Ya fui libre, y quede tan desvanecido. Mi palpitación se traduce a una ilusión momentánea.  Estoy cerrado.
Y aveces entreabro mi puerta cuando se asoma algún placer pasajero.
Estuve atrapado por deseos ajenos, liberado por mi coraje y preso de nuevo por mi orgullo. Ya no sé ni hablarte Boca; aquel maravilloso cosquilleo que las hormonas producían al conversar conmigo, desapareció por completo.
No te cierres por mi, Boca. Deseo conversar contigo, deseo que volvamos a ser amigos. Yo soy sincero, sincero conmigo, sincero contigo y ahora sé que todo está en mí, y que puedo hacerte reír.

Seré un corazón confundido, pero siempre soy positivo. Estoy sanando, estoy cambiando, estaré libre algún día de nuevo..
Boca, tengo alegrías, presiento que algo bueno está por venir…  Deséame suerte…

*

  © Saliary Röman

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