El momento

A veces quisiera que mi vida no fuese tan mía, para así no sentirme tan mal de mis no actos.
EL MOMENTO

Cuando llega el momento…
Salta el puñal, me libera la estaticidad, mi dejadez.
Salto a la vida.

 Cuando llegas…
Las palabras se liberan, juegan abiertamente con mis debilidades,
me dejan en evidencia, descubren mi ser.
La ira, se escupe en extravagancia. Traspasa el papel.
La verdad queda expuesta en el fondo del vaso.
Mi pasión, mi amor, queda claramente descrito entre mis estúpidos vocablos y mis estúpidos silencios.

Cuando llega el momento, descubro la posesión de mis días…
Me atrapas, me alejas, me insultas, me envenenas.
Haces de la mujer un sin vivir, un no estar, una forastera en vida.
Me aferras, me sacudes, me gritas, me absorbes y sin más,  me separas de ti.
Me dejas, me dejas, me dejas entre mis reflexiones,
entre mi silencio, mi oscuridad. Mi nada.

Apareces aquí, como si mi esencia fuese tuya; entras con igual insolencia, de aquel que cree tener todas las respuestas.
Me sucumbes a droga, drogas mi entereza,
drogas mi escudo protector de humanos y me tiras a la vida,
me obligas a vivir.

A veces quisiera que mi vida no fuese tan mía, para así no sentirme tan mal de mis no actos.
1995-1996 “Closed Contact n°3”
by
© Jenny Saville
produced in collaboration with Glen Luchford, C-print and Plexiglas.

A veces quisiera que mi vida no fuese tan mía,
para así no sentirme tan mal de mis no actos.

Los caprichos fugaces que hay en mi, se tropiezan a cada punto.
Caen, caen y golpean al infructuoso ego.
Me condenas.

Qué será de mi, cuando ya no pueda bañarme en tu calor mezquino.
Qué será de mi, cuando vea la realidad a gran escala, y esté ciega a tu fervor por la energía, los sentimientos, las caricias.

Cuando sea medida por flores, por objetos, por avaricia.
Cuando nada vaya más allá de la nariz y me alimente de un plato vacío de sentimientos.

Me descubro solitaria, invocándote, buscando que me hagas daño,
callada, minimizada por el ensordecedor silencio.
Creyendo que si cambio de ambiente, de actividad, de caprichos,
me alejaré de tus pasiones.

Creyendo que si me aíslo, me oscurezco, me deprimo,
podré encontrarte a cada verso.
Me descubro buscando el amor en las palabras.

A veces quisiera que mi vida no fuese tan mía, para así no sentirme tan mal de mis no actos.
«Mi pintura lleva con ella el mensaje del dolor»
1945 “La máscara”
by
Frida Kahlo

Aún tengo un nudo en la garganta, tengo tanto miedo de ti, como el miedo que tengo a que te vayas.
Sufro cada vez que apareces, el corazón vuelca y mira directo a tus ojos.
Sufro cada vez que no estás, las palabras se vuelven escasas.
La vulgaridad se apodera de mi.
Me regresa a la nostalgia, al deseo de desear, al deseo de percibir,
de volver a sentirme un ser con vida.

Cuando llega el momento,
cuando llegas inspiración,

hace pausa la vida,
y regresa el alma mía.

  © Saliary Röman

___________________________________________
¡Gracias por estar aquí!
Por seguir conmigo, por entrar a mi vida.
❤!

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8 thoughts on “El momento

  1. rahoz says:

    Reblogueó esto en Livin' Polandy comentado:

    Vaya con la inspiración… Que bien se esconde y con que capricho decide sin avisar tomar mi mano y dar forma a la palabra, a la imagen, al retrato, recrear sonidos o rascar el alma hasta sacar las telarañas, el azúcar del néctar de la mismísima vida posado y concentrado justo en el fondo del ser.

    Llama a la puerta, juguetona, sin dejarse atrapar. Se asoma por las rendijas abiertas del espíritu de mis semejantes sin llegar a tocarme. Cuando dejo de buscarla, me asalta sin que nada pueda hacer, sino dejarla ir de nuevo a través de un recuerdo, su regalo de cada encuentro, una nueva joya salida de allí a donde no alcanza mi razón. Espectadora, interprete, creadora. En todas las formas, bienvenida sea la inspiración que leo y la sucesión de momentos que conforman la vida.

  2. elbizcocho says:

    Hola Saliary !!!
    Un gusto leerte de nuevo.
    Gran círculo el de vivir en el mundo, salir de él, hallarnos vacíos, deprimirnos, ser nada, percibir, sufrir por no poder enunciar, inspirarnos, relatar, morir y desde esa altura volver a caer al vivir en el mundo.
    Me parece un proceso recursivo (un “eterno retorno” como diría Nietzsche) del que algo en nosotros aprende, como cuando repetimos una acción hasta comprenderla acabadamente mediante la experiencia. Así ese “algo” se vuelve “experto” en el sentido de Niels Bohr cuando decía “Un experto es alguien que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un determinado campo”.
    Y nos sentimos tontos cuando notamos que nos quedan errores aún por cometer.
    Y nos sentimos felices cuando entendemos el último que hemos cometido.
    Y cuando comprendemos todo el campo, nos marchitamos y caemos en nuestro otoño. Deprimidos, efímeros, vivos sólo en nuestro hacer. Y llegamos al suelo en primavera para, trabajosamente construir el camino al siguiente error en este nuevo campo.
    El círculo se repite, ciclo sagrado al que llamamos vida. Y nos asfixia que nos falte. Y nos sentimos morir si esa colmena no llega a dar su miel.

    Cariños desde la otra playa del océano !!

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    (la respuesta no es obligatoria).

Cuéntame, qué te trae por aquí.

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