Apego evitativo

Siempre he sentido un miedo voraz a abrirme y dejarme llevar por desconocidos solo porque sí. Por eso evito el coqueteo como tal, y busco solo lo que realmente todos buscamos al final, sexo. El amor se vive día a día con todos los que nos rodean, me resulta confusa la idea de las personas que se pasan la vida buscando «el amor de su vida». Para mí, el amor es otra cosa que va más allá de la simple fantasía de una pareja ideal. Para mí, el amor se practica a diario con los que tienes delante, con los que valoras y con los que te importan. El amor son verbos que llevas a cabo, no palabras, no simple atracción física.

Me siento muy incómoda cuando siento la necesidad de escuchar tu voz, o de esperar tus buenos días. Realmente me encanta tu voz. ¿En qué momento empezó esto? No quiero coquetear, no así, no con el aire. Tengo miedo de que este sentimiento crezca y no sirva de nada. Necesito algo de cercanía, algo de piel. Me incomoda la idea de no saber cuánto de esto es real, de no saber si estoy jugando sola a un juego que no quiero jugar; me incomoda no saber cuándo tendremos tiempo una para la otra. Y sí, tienes razón, no podría manejar esta situación. No nací para «esperar», a aguardar a que algo suceda. Estoy acostumbrada a ir por lo que quiero y tomarlo. Esperar un evento imaginario, o esperar a ver qué pasa, no es mi estilo.

Me estalla la cabeza al pensar que estoy creando un personaje imaginario en mi mente. Una historia inventada que estoy viviendo casi sola. Me asusta querer oírte decirme cosas de una manera más romántica, no quiero jugar con fuego. La experiencia ya me ha demostrado que la mayoría de veces no sabe bien. No quiero ser el experimento de nadie. Tampoco deseo obtener peras de un manzano, esperar me hace sentir así.

Así que la respuesta a la última pregunta que hiciste y que no llegué a leer es: no hiciste nada. Todo contigo es genial, demasiado bueno, me fascinas. Tienes luz propia.

Mentí cuando me preguntaste si tengo miedo al compromiso, la verdadera respuesta es sí, mucho. Y peor aún, cuando es de una manera tan atípica. Así que, como una niña asustada, huyo antes de que mis ilusiones vayan a más. Has encontrado ese punto de mi personalidad en la que no soy tan fuerte, pero lo seré algún día, estoy trabajando en ello, como buena «arquitecta» que soy.

Quería hacértelo saber.

  © Saliary Röman


¡Gracias!

❤!

4 Comentarios

  1. Me encantó este artículo! Y te re entiendo porque siento igual muchas cosas. Lo del compromiso, sabés qué creo? Que si conocés alguien tan especial con quien te lo pasás genial, no hay compromiso de ese que tanto tememos (porque al fin y al cabo, estás ahí porque te lo estás pasando genial). Es como cuando trabajás en lo que te gusta: te levantás con todas las ganas de trabajar y no lo ves como una carga o como una obligación. Además creo que el amor es libertad, y la libertad nos da el poder elegir cada día con quién queremos compartir nuestro tiempo, no? No sé… just some thoughts… ^^ Oajlá todo salga de la mejor manera para ambas! ❤

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    1. Me encanta tu comentario. Creo que voy a pensar en lo que dices, puede que sí, que llegado un momento cualquier tipo de temor sea absurdo, pues estas a gusto donde estas.

      Y sin duda estoy de acuerdo contigo, amor es libertad. Muchas gracias por compartir tu opinión con nosotr@s.

      ¡Un abrazo!

      Me gusta

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